Wednesday, 4 June 2014

Journeys: Photographying random people



Tengo una relación de amor y odio con la gente. Odio las multitudes y de vez en cuando tengo de esos días en los que no me banco a ningún ser humano que tenga la capacidad de respirar. Pero generalmente me encanta mirar a las personas con detenimiento y descubrir esos detalles pequeñitos que los hacen tan únicos. 
Me gusta caracterizar a las personas en una forma singular, me gusta verlos como personajes de sus propios libros. Como la chica protagonista, el príncipe azul con su brillante armadura, la mejor amiga, el héroe y un terrible villano. Se darán cuenta a esta altura que tengo una mente un tanto peculiar... 
Pero la cosa es, que cuando escribís sobre un personaje nuevo que tenes en mente, empezas a buscar todos estos detalles que básicamente los hacen ser ellos. Como un corte de pelo pixie, la cartera rosa preferida del personaje porque se la regaló su abuela, esa pulsera que nunca se saca o quizás el chupetín que lleva a todos lados para sacarse un poco de stress de encima. 
 Puede ser cualquier cosa! La actitud, algo que estén sosteniendo en el momento, quizás su conjunto. Y cuando estás en un país distinto, por alguna razón, ¡todo te llama más la atención! 
Estas fotos las saque durante mi intercambio el verano (acá, invierno allá) pasado en Londres y Ámsterdam. 

I have a love-hate relationship with people. I hate crowds and I have those days in which I can't stand any human being that has the ability of breathing. But most of the time I love looking into people and discovering those tiny details that make them so unique. 
I like characterizing people in a singular way, I like to see them as characters in their own personal books. As leading ladies, blue knights in shinning armors, best friends, heroes and terrific villains. You'll understand now I have quite a particular mind. 
The thing is, when you write about a new character you have in mind, you start looking for all those tiny things that make them. Such as a pixie haircut, a favorite pink bag that she got from her grandma, a bracelet she most certainly never takes off or maybe just a red lollipop that she licks in order to lose some stress. 
It can be anything! The attitude, something they're holding, maybe their outfit. And when you're in a different country for some reason everything pops up even more. 
I took these pictures during my student’s Exchange last winter (last summer for me) in London and Amsterdam.



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Mucho amor y Lots of love, Cony.

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